Encontré un programa en Canal 7 (Dejámelo PENSAR) cuyo temática estaba dedicada a los bares, cafés y confiterías, más que nada porteñas, de donde surge con más pasión el sentimiento por estos lugares públicos que, en algunos casos, llegaron a ser míticos salones de reuniones.
En realidad es la primera vez que veo el programa de Boy Olmi y no sé si será de mi interés todos los días, pero está bueno encontrarse a veces con cosas que me hacen pensar que no soy un extraño, je. Me fascinan los bares, sus ambientes y la historia que se genera alrededor de ellos. Su marca dentro de un barrio y en la vida de las personas. Es algo que en el interior del país no se da con frecuencia, sino que es más bien oriundo de la gran Capital. Bienvenido sea esta clase de costumbres, añejas y cálidas.