
En los pocos años de sufragios, debo decir que los del pasado domingo fueron, sin lugar a dudas, los peores. Bochornoso lo que ocurrió en todo el país. Terminé de votar a las 20, luego de haber hecho la cola desde las 17. Así que todo el domingo ahí. Claro, fui a la mañana y me encontré con un gran amontonamiento, apretujones y desistí.
Lo más grave de todo es que ya nos acostumbramos a los malos tratos, lo inaudito y lo banal. A lo berreta y lo denigrante; a que se nos rían en la cara y al sufrimiento. Claro que, parece, nada les importa. Juremos con gloria morir, entonces.
